martes, julio 10, 2007

XXXIII (GriTos)



Sendero de piedras a mis pies, oscuridad tardía la que cubre alrededor, compañía vacía, pasos cansados, únicos, míos... pequeños pasos, temerosos de ser abandonados a su suerte, en un desierto verde, en un paisaje irreal, con miedo eterno, con desesperanza atormentada; prosiguen el andar sin mucho que pensar, no es bueno soltar ideas en la noche, que las sombras aparecen deseosas de volar... no hay palabras para los espectrales vicios de tus frases, no hay forma de sentir menos que esto, no tengo motivos para reclamar...

caminando un sendero perdido, un cúmulo de fantasías desechas, una vida reciclada entre la basura del mundo, hojas marchitas que cubren la piel, pretérito dominio de los sentidos, carne adusta, sonrisas quebradas demuestran mi pesar, en un juego fatal, en un juego que he inventado, en un juego que me gusta tanto jugar!... ridiculez a través de mis pasos, de un ocaso que se apresura en acabar, para dejarle el espacio a las pétreas nubes de llanto, a la bóveda de luto que cubre el pensar, piedras, piedras y oropel, dibujan el camino que he de transitar, pena mía que debo consumar, karma en eminencia, pagos tardíos y compensaciones que estoy por regalar...

¿quieres más? quizá uno de mis brazos, para que te ayude a remar, de la senda repetida, en aquella barca solitaria que te cuesta tanto hacer andar, cansado de tanto rememorar el viaje, de tanto pagar... sirena traicionera, ven que tengo mucha sangre para dar, ven que tengo preparado el cuello, cambiame el destino con un breve suspirar, dame un motivo para poder terminar... medusa esquiva, acércate y voltea la mirada, alcánzame de una buena vez que quiero ser parte de tu colección de trofeos, uno más en tu montón, pétreo mirando el horizonte, aquel que va y viene pero nunca se marcha, déjame caer a pleno sol, déjame acabar en el amanecer, en los laberínticos enredos de la eternidad...

mis manos no quieren hablar, dudan ante mí, rebeldes se niegan a gritar, aunque dentro mío las hogueras queman el aire, evaporan las lágrimas que alguna vez se aventuraron a caer, manos sudorosas vacilan en el instante final, errores forzados que detecto al caminar, me obligan a recoger los pasos para volver a transitar, con cada vez más fuerza, con determinación ciega, intrépida arrogancia, gallarda cobardía...

por sólo un instante imagino el callar, el silencio presente frente a mí, victorioso, furibundo y caballero, aguardando con paciencia la capitulación de mis decibeles, de los últimos suspiros que reclaman algo de justicia, libertad para mis ímpetus, paz para mis ojos, miradas de tranquilidad... recuerdos que se mezclan con la imaginación, creando nuevas vidas, instantes que se construyen para apaciguar la soledad, para reinventar la vida, para constatar que al final, el vacío es más inmenso, que la libertad no es más que un laberinto sin salida, cuya trampa está adornada de esperanza: engaño exacto, ardid infalible, pesadilla repetida...


ALTER EGO